Desarrollo del lenguaje y la lectoescritura
Los niños adquieren habilidades lingüísticas y comunicativas mediante la interacción constante con sus cuidadores durante las rutinas diarias y las experiencias sociales. Desde la primera infancia, los bebés realizan conductas comunicativas intencionales, como gestos y vocalizaciones, que son precursoras del lenguaje verbal. Estas conductas reflejan un deseo fundamental de comunicarse y desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades lingüísticas expresivas y receptivas (Donnellan et al., 2019).
Lenguaje y Lectoescritura en la Primera Infancia
El desarrollo del lenguaje y la lectoescritura se refiere a la capacidad del niño para comunicarse y conectar con los demás a través de la escucha, el habla, la lectura y la escritura. Estas competencias fundamentales son fundamentales para el desarrollo cognitivo, social y académico.
El desarrollo del lenguaje es un proceso que comienza incluso antes del nacimiento y avanza con un rápido crecimiento durante los primeros años de vida.
El impacto de las habilidades de lenguaje y lectoescritura en un niño es significativo y multidimensional. Las investigaciones demuestran que las habilidades del lenguaje oral desarrolladas en la primera infancia, como el vocabulario, la sintaxis y las habilidades narrativas, se encuentran entre los predictores más fiables del rendimiento académico posterior, especialmente en áreas como la fluidez lectora, la comprensión lectora y la expresión escrita (Hjetland et al., 2020; Rohloff et al., 2024). Estos hallazgos resaltan la importancia crucial de fomentar el desarrollo del lenguaje durante los primeros años para apoyar el éxito educativo a largo plazo.
Los niños adquieren habilidades lingüísticas y comunicativas mediante la interacción constante con sus cuidadores durante las rutinas diarias y las experiencias sociales. Desde la primera infancia, los bebés realizan conductas comunicativas intencionales, como gestos y vocalizaciones, que son precursoras del lenguaje verbal. Estas conductas reflejan un deseo fundamental de comunicarse y desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades lingüísticas expresivas y receptivas (Donnellan et al., 2019).
Comprende e interpreta el lenguaje (tanto palabras como gestos). Actúa en respuesta al lenguaje y a las señales verbales.
Utiliza la comunicación verbal y no verbal para expresar ideas con vocabulario y oraciones cada vez más complejos.
Reconoce rimas, escucha unidades de sonido grandes como sílabas y discierne unidades de sonido más pequeñas, como fonemas.
Identifica letras y símbolos impresos y comprende que las letras representan sonidos.
Utiliza conceptos impresos y explora libros y otros textos.
Responde a historias y narraciones, además de volver a contar, hacer y responder preguntas sobre el contenido.
Demuestra escritura emergente para representar significado.
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